Comares, el ‘Balcón de la Axarquía’, refuerza su apuesta por el turismo activo tras ser distinguido como Pueblo Mágico
03 de marzo de 2026 (07:57 h.)
El municipio de Comares, en la comarca de la Axarquía, ha sido reconocido en los Premios Nacionales y Regionales 2026 de la Red de Pueblos Mágicos de España por su modelo de turismo activo y sostenible. La distinción sitúa de nuevo a esta localidad malagueña en el mapa de los destinos rurales que combinan patrimonio, naturaleza y dinamización económica.
Con poco más de 1.300 habitantes y enclavado a más de 700 metros sobre el nivel del mar, Comares ha sabido convertir su privilegiada ubicación en una de sus principales fortalezas. Conocido como el ‘Balcón de la Axarquía’, el municipio ofrece panorámicas abiertas hacia el corredor de Periana, el valle de Vélez y la imponente Sierra de Tejeda. Su silueta blanca, visible desde kilómetros a la redonda, resume la estética de los pueblos andaluces de montaña.
Senderos, aventura y naturaleza
El reconocimiento pone el foco en la amplia red de senderos y caminos que atraviesan su término municipal. Rutas de distinta dificultad permiten recorrer antiguos trazados agrícolas y miradores naturales, consolidando a Comares como destino para senderistas y aficionados al turismo de naturaleza.
Uno de los principales atractivos es su tirolina urbana de 436 metros, considerada una de las más largas de España en entorno urbano. Suspendida a unos 100 metros de altura, se ha convertido en un reclamo para visitantes que buscan experiencias de aventura con vistas al paisaje serrano. A ello se suman cuatro vías ferratas que amplían la oferta para quienes practican escalada y actividades verticales.
La Red de Pueblos Mágicos ha subrayado precisamente ese equilibrio entre dinamización turística y respeto medioambiental, destacando el esfuerzo del municipio por impulsar actividades al aire libre sin comprometer el entorno natural.
Gastronomía con identidad
Más allá de la adrenalina, Comares mantiene viva su identidad gastronómica. Platos tradicionales como el gazpachuelo, la sopa de puchero, la porra o el chivo al ajillo forman parte de una oferta culinaria que conecta con la cocina de interior de la Axarquía. Los embutidos caseros y recetas transmitidas entre generaciones refuerzan ese atractivo para el visitante que busca autenticidad.
La gastronomía actúa, además, como complemento económico para bares y restaurantes locales, en un modelo en el que el turismo de fin de semana y las escapadas rurales juegan un papel cada vez más relevante.
Huella histórica y patrimonio
El casco urbano conserva el trazado sinuoso heredado de su pasado andalusí. Calles estrechas, fachadas encaladas y macetas floridas configuran un conjunto que mantiene su coherencia estética. Entre los elementos patrimoniales más destacados figuran los restos de la antigua fortaleza, con torreones y muralla aún visibles, así como el aljibe histórico y la iglesia mudéjar de Nuestra Señora de la Encarnación.
A ello se suma la Puerta de Málaga, antiguo acceso defensivo a la villa, que recuerda la importancia estratégica que tuvo la localidad durante siglos.
El monumento al fiestero, símbolo singular.
Comares cuenta también con un elemento distintivo poco habitual: un monumento dedicado al fiestero, figura tradicional encargada de animar celebraciones con música y cante verdial. La escultura, a tamaño real, rinde homenaje a esa tradición popular que forma parte de la identidad cultural del municipio.
Este conjunto de naturaleza, aventura, patrimonio y cultura popular explica el respaldo obtenido por parte de la Red de Pueblos Mágicos de España. Para Comares, el reconocimiento supone un impulso adicional en su estrategia de posicionamiento como destino rural de referencia en la provincia de Málaga, en un contexto en el que el turismo de interior continúa ganando protagonismo frente al modelo exclusivamente litoral.
La combinación de paisaje, historia y oferta activa consolida así a este enclave de la Axarquía como una de las propuestas más completas para quienes buscan experiencias al aire libre sin renunciar a la autenticidad de un pueblo blanco andaluz.
